Khaled
Colgué el teléfono con Lara y aumenté aún más la velocidad.
El coche respondió sin esfuerzo, como si estuviera preparado para acompañar la urgencia que crecía dentro de mí. Las luces de la ciudad pasaban demasiado rápido, reflejándose en el cristal, disolviéndose en rastros dorados que no significaban nada en aquel momento. Todo a mi alrededor parecía distante, irrelevante, como si el mundo hubiera perdido importancia ante una única posibilidad.
Natália.
Nathaly.
Y mi hijo en medio de to