Anabella, al ver que no había logrado acabar ni con Natalia ni con Alessandro, reunió a toda su gente. Sus ojos brillaban con furia contenida y la mandíbula le temblaba de ira. Estaba decidida: si no podía destruirlos ahora, lo haría más tarde, y si eso implicaba acabar con todos sus hombres en el proceso, así sería. Su obsesión era un fuego que no se apagaría hasta verlos derrotados.
✨ ✨ ✨ ✨ ✨ ✨ ✨
Las aceras que rodeaban el club y la sala de conciertos estaban abarrotadas de espectadores, sus