Julieta
El río es más largo de lo que anticipamos, pero el bidón de gasolina de la lancha no es lo suficientemente grande como para llevarnos hasta el final. Mi momento de comodidad junto a Venedikt se ha ido, reemplazado por el pánico familiar de ser perseguidos. Aún no somos libres.
La libertad está lejos, considerando que los faros del convoy de mi padre nos siguen paralelos al río, sin reducir la velocidad ni retroceder ni un segundo. Siguen tan cerca de nosotros como cuando comenzó esta pe