MARCELLO
Ya puedo sentir cómo comienza a formarse un dolor de cabeza permanente detrás de mis ojos. Haber acogido a esta chica fue un enorme error, y es algo que no puedo deshacer. Tengo que seguir adelante con esto, aunque quiera matarme todo el tiempo.
—Dios, eres tan jodidamente insoportable —gruño entre dientes, cerrando la puerta de un portazo mientras la llevo de nuevo a mi habitación.
—No pensabas eso hace cinco años cuando me follabas sin parar —escupe, deteniéndose en seco y mirándome