KEILY
Nunca he tenido un dolor de cabeza como éste en toda mi vida. Siento que floto en el espacio‑tiempo con una mordaza en las sienes, pero hay un ardor aún más intenso en la frente.
Tengo los ojos cerrados, y cada vez que intento abrirlos, duele más. Estoy desorientada sobre dónde estoy, qué hora es y cómo llegué hasta aquí.
—Despierta de una puta vez —gruñe una voz masculina profunda y rasposa con un marcado acento italiano.
Gimo sin querer, y en cuestión de segundos siento una mano grande