Pau se puso de pie y lo abrazó.
—Me alegra mucho volver a verlo —refirió con sinceridad—. Usted se conserva muy bien —mencionó—. Este pequeñín es Ángel Gabriel, nuestro hijo —explicó.
Don Miguel sonrió con ternura al enfocar su mirada en el niño.
—Ya me habían hablado acerca de vos, sos muy famoso en estos lugares —indicó y lo llamó con su mano para que se acercara a él.
Angelito caminó hacia él y lo miró atento.
—¿Por qué soy famoso? —preguntó. —¿Mi papá les dijo que no quiero ir a la escuel