Paula María se encontraba recostada en la hamaca de la terraza de su habitación, leyendo un libro, durante varios momentos sus ojos comenzaron a cerrarse y su cabeza a pesar, por lo que lo colocó sobre el suelo y se meció un poco.
Su estómago, estaba hecho nudos ante el nerviosismo que sentía, al pensar en cómo les iría en la casa de los padres de Gabo, entonces escuchó con claridad las voces de ellos.
—Ya llegamos —Angelito corrió hacia ella y estiró sus brazos para que lo subiera.
Pau sonri