—¿Tienes chocolates? —Angelito cuestionó y giró para verlo.
Carlos ladeó los labios.
—Veo que tenemos algo en común —expresó—, los tengo, pero están en los gabinetes de la cocina. ¿Quieres venir conmigo? —cuestionó.
Gabito afirmó.
—Está bien —respondió. —¿No te vas a ir, verdad? —cuestionó a su papá.
Gabo sonrió y le acarició la mejilla.
—Claro que no me voy a ir, esta también es mi casa —informó y lo bajó al piso—, ve con mi papá —indicó.
—¿Por qué los guardas en la cocina? —cuestionó mien