Paula María sujetó a su pequeño buscando alejarlo de esa mujer, uno de sus hombros punzó con fuerza.
—¡Lárgate! —exclamó con firmeza—. Lo que tengas que arreglar con Carlos Gabriel, hazlo con él, lo que pasó entre ustedes es asunto suyo, no quiero que te acerques a mi hijo, porque no sabes de lo que soy capaz. —La miró con frialdad—. No me conoces, aléjate de aquí y no vuelvas a mi casa —refirió, sintiendo como Angelito comenzaba a llorar asustado.
Melissa carcajeó al ver que logró su propósito