Gabo arrugó el ceño, resopló.
—¿Por qué piensa que terminamos? —cuestionó. —¿Vos le cuentas de nosotros? —reclamó elevando el tono de su voz.
Pau abrió los ojos, sorprendida, su respiración se agitó.
—Me conoces bien, yo no hablo de mi vida con nadie —explicó—, fue por lo que ocurrió en el restaurante entre Melissa y tú —dijo—, no nos habíamos visto, ni hablado desde entonces. Solo le mandé un correo para solicitar unos días para salir de viaje, eso es todo. No te alteres, por favor —suplicó,