Al día siguiente los tres jóvenes se encargaron del desayuno, mientras Óscar atendía a los pequeños, y Sam dormía un rato más.
— ¿Va a tardar mucho Samantha? —Andy preguntó a Óscar.
Óscar miró su reloj.
—No creo, el olor a comida la suele despertar —refirió sonriendo. —¿Necesitas algo? —cuestionó.
Andy ladeó los labios, socarrona.
—Puede esperar, no te preocupes —refirió mordiendo sus labios, después de que recibió un paquete que encargó por rapi.
Voy a ayudar a terminar de cambiar a Nori