Samantha abrió sus ojos con amplitud y miró a su esposo.
—Los niños rompieron la cama de la abuela —expresó. —¡No lo puedo creer! —exclamó.
Óscar ladeó los labios.
—Les toca a los Duque Alvarado pagar la compostura —bromeó.
—Le tendrán que hacer ojitos a la abuela, porque está furiosa —Pau dijo a Gabo—, utiliza el encanto de los Duque. —Sonrió.
Gabo negó con la cabeza.
—A mi no me funcionan esas tácticas con ella, deberé pedirle a mi papá que interceda —bromeó—, vamos a averiguar, cómo rompi