Capítulo 9
Abrí la puerta antes de que Edward hiciera alguna locura. Le pedi que se calmara, no era necesario armar un escándalo, yo podía manejarlo.
Aun así se quedó apoyado en la pared, atento, detrás de la puerta.
Mike estaba parado frente a mí. Tenía los ojos rojos e hinchados, olía a alcohol.
—Paulina… tenemos que hablar —dijo balbuceando las palabras.
Negué de inmediato.
—No tenemos nada que hablar. Es tarde y estás borracho. Además, esto es una falta de respeto para mí y para Liliana.
Él se rió, pero fue una risa dolorosa.
—Liliana no me importa —respondió, acercándose un poco—. Hoy me di cuenta de algo… tú eres la mujer con la que quiero estar. Tú. No ella.
Sentí que la garganta se me cerraba por un segundo.
—Mike, vete ya —le pedí—. No quiero problemas.
—No, no hasta que me escuches —insistió—. Te amo, Paulina. Te amo. Lo entendí hoy. Tú eres todo para mí.
Intentó besarme. Dio un paso más cerca y me tomó del brazo. Me jaló para intentar besarme.
Pero antes de que pudiera h