Capítulo 8
Ver a Mike arrodillarse frente a Liliana con el anillo que había comprado para mí fue como recibir una puñalada en el estómago. Ese anillo lo había elegido él conmigo. Me lo había probado. Me había jurado amor eterno con esas mismas palabras que ahora le decía a ella.
No quería escuchar nada más, era claro que papá y Liliana buscaban humillarme y no lo iba a permitir.
Me fui de inmediato, salí del comedor. El corazón me latía tan fuerte que pensé que iba a desmayarme. Caminé rápido por el pasillo, solo quería salir de esa casa.
—¡Paulina! —escuché la voz de Mike detrás de mí.
No me detuve, si hubiera podido correr lo hubiera hecho, me agarró del brazo y me jaló hacia él con fuerza.
—¿De verdad pensaste que iba a quedarme tranquilo mientras tú te casabas con Edward? —me pregunto con rabia—. ¿Que iba a dejar que me humillaras así?
Me solté de un tirón.
—Tú te humillaste solo —respondí—. Y ahora te casaste con Liliana. Felicidades, Mike, tu te casas con mi hermana y yo con tu