CAPÍTULO 48
Cuando Santiago entró a la habitación yo todavía estaba temblando. Tenía el periódico en las manos, pero apenas podía sostenerlo del miedo. Lo levanté frente a él y se lo mostré
—¿Qué es esto? —pregunté con la voz quebrada—. ¿Qué significa esto, Santiago? Aquí dice que morí. ¿Qué clase de basura hiciste ahora?
Él no se sorprendió. Ni siquiera parpadeó. Solo me miró con esa calma falsa que me ponía la piel de gallina.
—Si la única manera de separarte de Edward es que estés muerta, e