CAPÍTULO 49
Cuando dejaron de darme ese medicamento pasaron varios días antes de que pudiera sentirme normal.
Me despertaba mareada, con la cabeza adolorida, no podia pensar con claridad. Todavía necesitaba ayuda hasta para bañarme. Nina entraba conmigo al baño, me vigilaba todo el tiempo como si fuera una niña o una prisionera peligrosa.
Una mañana no aguanté más y le pregunté:
—¿Por qué le eres tan leal a Santiago? Él ha demostrado que es de lo peor. ¿Qué te hace seguirlo así?
Nina bajó la