CAPÍTULO 49
Cuando dejaron de darme ese medicamento pasaron varios días antes de que pudiera sentirme normal.
Me despertaba mareada, con la cabeza adolorida, no podia pensar con claridad. Todavía necesitaba ayuda hasta para bañarme. Nina entraba conmigo al baño, me vigilaba todo el tiempo como si fuera una niña o una prisionera peligrosa.
Una mañana no aguanté más y le pregunté:
—¿Por qué le eres tan leal a Santiago? Él ha demostrado que es de lo peor. ¿Qué te hace seguirlo así?
Nina bajó la mirada por un momento, respiró hondo y después dijo algo que no esperaba.
—Mi hijo y Santiago crecieron juntos en el orfanato —explicó—. Santiago siempre protegió a mi hijo. Cuando él reunió dinero y logró encontrarme, fue gracias a Santiago. Si no fuera por él, Alex no estaría vivo ,y yo no hubiera vuelto a ver a mi hijo.
Me quedé callada, por primera vez entendí que él tenía personas que lo veían como un salvador, no como el monstruo que conocía yo.
—Alex es la mano derecha de Santiago —añadi