La tormenta mediática había pasado, dejando tras de sí un cielo extrañamente despejado y un aire limpio que olía a tierra mojada y a victoria.
En Blackthorn Manor, la vida parecía haber encontrado un nuevo ritmo, uno sedoso y tranquilo que Layla nunca imaginó posible dentro de esos muros de piedra gris. La declaración de guerra de Dante había funcionado con una eficacia aterradora. Los tabloides, aterrorizados por las demandas multimillonarias y la asfixia financiera silenciosa que Dante había