Último día de celo.
No resisto y respiro profundamente. Despierto, quiero frotar mis ojos, pero tengo las muñecas sujetadas y heridas de tanto forcejeo.
Hay un peso sobre mis piernas y es este maldito infeliz para no dejarme escapar, ¿cómo se supone que evitaré que me muerda?
***—Estoy preocupado por mi hija—Naím se encuentra en el despacho y junto a él toda la familia. Suspira y se recuesta de Akira quien últimamente está más callada de lo normal.
—Es algo extraño...—dice Naím.
—¿que es extraño Naím?— le pregun