Una amenaza dolorosa.
Akira y Laila sonríen felices viendo la escena que soñaban ver, sin saber quién era realmente Vael, o lo que habitaba dentro de su cuerpo.
—¡son mates!—
—siiiii lo son—
Ambas saltan en un pie, pero las caras de Naím y Arturo son un poema. Aquello era demasiado para los dos y si son mates, cómo era posible que Arturo, siendo un alfa, no se había dado cuenta, lo que significa que llevan años escondiendo un secreto así, ¿pero cómo?
En el resto de la fiesta, ella no pudo mirar a su familia ni un so