Mundo de ficçãoIniciar sessãoLos ojos de Seraphine se abrieron un poco, sorprendidos. Sus palabras eran simples, pero la golpearon con fuerza.
—Tú… ¿te das cuenta de lo que acabas de decir?
Alaric sonrió levemente, sin apartarse.
—Sí. Y no me arrepiento.
El silencio cayó entre ellos. Solo el fuego crepitaba suavemente. Seraphine bajó la mirada; sus mejillas ardían y su corazón latía con fuerza.







