Mundo de ficçãoIniciar sessãoSeraphine asintió, aunque sus ojos temblaban. Miró hacia el enemigo… y se quedó helada. Uno de los lobos negros se lanzó contra ella, y reconoció la marca en el pelaje de su pecho. Era un joven lobo del clan del este, Arven, al que ella misma había entrenado.
—No… —su voz se quebró.
El lobo saltó, colmillos listos para hundirse en su cuello. Seraphine no fue capaz de alzar la mano. Pero Fenris, cub







