SABRINA
Reencontrarme con Jason había sido una gran sorpresa para mí, y aunque me sentí intimidada por su cercanía y confundida por sus palabras, agradecí profundamente el gesto de Piero para salvar el momento.
—¿Te encuentras bien? —preguntó de regreso al jardín, luego de dejar con la boca abierta a mi antiguo prometido.
—Sí, gracias.
—Y ese hombre…
—Es Jason. —Suspiré—. El hombre con quien iba a casarme. —Sujetaba el brazo de Piero y su mano acarició la mía, deteniendo nuestro avance.
—¿Todav