Capítulo 43
Apenas pasaban las doce del medio día cuando Leone cruzó el umbral de su casa con Irina dormida entre sus brazos. Él llevaba el ceño fruncido, no porque estuviera enojado, sino por la mezcla de sentimientos que hervían bajo su piel después de lo sucedido. Él sentía impotencia, rabia y ternura a la vez, pero la escena de aquella mañana en la oficina aún se repetía como un eco persistente en su cabeza. No sabía que hubiese sido de Irina si el no llegaba justo en ese momento para ayud