Capítulo 44
Irina despertó cuando el sol ya había comenzado a descender en el horizonte, colándose perezoso por entre las cortinas de la habitación. Al abrir los ojos, tardó un momento en ubicar el tiempo y el espacio en el que estaba, como si su cuerpo hubiese dormido por días, pero no. Solamente era la tarde la que la abrazaba y por primera vez en mucho tiempo, su cuerpo se sentía descansado, aligerado de toda tensión.
Irina se incorporó lentamente sobre la cama, notando entonces que estaba a