Capítulo 23
Llegó el fin de semana y, tras haber completado su primera semana de trabajo sin más inconvenientes como el incidente de la prometida, Irina se sentía aliviada y emocionada por disfrutar de un merecido descanso en casa con su hijo. Tenía la genial idea de pasarse todo el día en la cama viendo películas y jugando con Gail, su pequeño de casi cinco años. Amaba esos momentos de calma, sin alarmas, sin horarios, sin obligaciones. Solo ella y él, abrazados bajo una manta.
Sin embargo, s