Diana se sentó junto a Alexander en la cama y comenzó a abrir el sobre.
Tal como ella había notado el contenido no solo era una carta, allí había muchos documentos.
—Qué raro, ¿para qué me dejaría mi padre todas estas facturas y movimientos? —murmuró y su esposo los quiso ver.
—Déjame que yo los mire, tal vez vea algo que tú no. —Al pasarle las hojas, otro sobre más pequeño se deslizó y cayó al suelo—. Vaya, quizá ahí encontramos la explicación.
Diana lo agarró y repitió el mismo proceso.
En su