Roger se subió al coche y comenzó a conducir sin saber hacia dónde se dirigía.
La noche en que él había creído que todo sería felicidad se convirtió en una tortura y todavía le costaba creer lo que había presenciado.
Con su propio hermano y él no tuvo ningún sentimiento de culpa, lo único que le preocupaba era que Roger se lo contara a su padre.
Aunque todo su ser le pedía venganza, no pensaba hacerlo.
No iba a permitir que por culpa de una mujer como ella se creara una disputa familiar.
No nec