—Diana, ¿qué haces aquí? —preguntó Natalie como si su presencia allí, en la oficina de su marido, fuera lo más normal.
Ella que ya pensaba que no iba a tenerla que ver nunca más.
Lo último que supo de esa mujer fue que le rompió el corazón a Roger y que se había marchado con su hermano.
—Duendecilla, yo no tengo nada que ver con la presencia de esta mujer aquí —le susurró su marido y ella que estaba sentada a su lado no quiso mostrar el coraje que sentía en ese momento.
Por eso se dispuso a cont