Se encontraba por salir de la casa cuando se vio detenida por su padre.
—Sabía que no podrías resistirte a mi invitación —le dijo con una sonrisa socarrona—, pero ¿dónde te marchas tan rápido? Me informaron de que no hace ni media hora que llegaste.
—No vine a verte a ti, vine a ver a mi madre, ahora que ya la vi me gustaría marcharme.
Diana intentó pasar por su lado, pero su padre la agarró del brazo y tiró de ella de nuevo al interior de la casa.
No pudo evitar asustarse ante tanta rudeza.
—Y