Diana llegó muy nerviosa a su casa.
Lo primero que hizo fue buscar a los niños para ver si habían llegado ya de la escuela.
Cuando los encontró solo vio a Victoria y a Gabriel.
—Peques, qué ganas tenía de verlos. —Los niños corrieron hacia ella y Diana se arrodilló para recibirlos. Sintió sus bracitos alrededor de su cuerpo y todos los nervios acumulados se fueron calmando—. ¿Y Nathan?
—Con la niñera, mami —dijo su hija.
A Diana le resultó muy extraño que ese diablillo estuviera separado de sus