Diana no se marchó a su casa apenas salió de la empresa.
Todavía los niños estaban en la escuela y sentía que si regresaba allí solo sería para torturarse con lo ocurrido.
Decidida e impulsada por el valor del momento decidió dirigirse al hogar en el que había crecido.
Esperaba encontrar a su madre sola y enfrentarla.
Cinco años sin saber de ella, sin una sola llamada, sin un solo intento de comunicación.
Después de esperar más de veinte minutos a que se dignaran a dejarla pasar a la propiedad,