Había pasado una semana desde que Dante y Ariel regresaron al país. Durante esos días, Ariel no había tenido contacto alguno con Alejandro, y aunque intentaba convencerse de que eso no le importaba, cada noche sentía el peso de su ausencia. No volvió a la casa que compartía con su esposo. En cambio, permaneció en un pequeño hotel con Dante, quien, en silencio, había estado preparándose para regresar a Italia.
Esa mañana, la despedida llegó demasiado pronto.
—Cuídate, Ariel —dijo Dante con serie