—¡¿Pero qué diablos fue todo eso?! —espetó Fabio, su voz cargada de enojo, mientras caminaba apresuradamente al lado de Alejandro. Había esperado pacientemente a que su amigo terminara de hablar con Ariel, pero ahora no podía contenerse más.
—¿Qué fue qué? —respondió Alejandro con irritación, sus pasos más pesados de lo habitual. Todavía estaba lidiando con la última respuesta de Ariel. Ella había rechazado volver a casa, insistiendo en que aún no estaba lista y que seguía acompañando a su “ami