Tras la emotiva reconciliación con su madre, Alejandro se encontraba sumergido en sus pensamientos mientras conducía hacia el hospital donde Ariel estaba ingresada. La reciente confesión de su madre había aliviado una parte del peso que llevaba en su corazón, pero aún quedaba una tarea pendiente: enfrentar a Ariel.
Tenía que verla, saber como seguía, ver si estaba bien, que ella supiera que… él no pensaba todas esas cosas de ella y que ya sabía que ella era inocente. Habían creído que tan solo