Fuera de la habitación de Ariel, Norman estaba parado, su corazón latiendo con una mezcla de preocupación y culpa. Se reprendía a sí mismo por no haber estado allí para proteger a Ariel de Alejandro, que este no entrara, pues sabía o creía que ella no deseaba verlo. La puerta de la habitación se abrió, y Alejandro salió, con una expresión de dolor y derrota marcando su rostro. Pero rápidamente lo ocultó al ver a Norman allí.
Cerró la puerta despacio y se le quedó mirando. Intentando descubrir s