Retomando la vida.
Punto de vista Valeria
Recostada en la cama, no podía dejar de admirar mi anillo. Brillaba con tal intensidad que parecía un sueño, algo que jamás imaginé que Marcelo me pediría. De hecho, me parecía tan lejano a mi realidad.
Extendí la mano lo más alto que pude, sonriendo con los labios apretados. Nadie me veía, ya que Marcelo estaba ocupado asegurándose de que nuestra hija estuviera bien. Además de ser un ser humano increíble, era un padre ejemplar.
Mis ojos se iluminaban con el destello del