Punto de vista Marcelo
—¡Despierta, dormilona! Hoy es el gran día —le susurré al oído mientras le daba un tierno beso en la mejilla. Valeria dormía tranquila, pero había llegado el momento de comenzar sus terapias.
—Hum—se estiró, abrió los ojos lentamente y me sonrió—. Sí, es hoy, cariño. ¿Y mi hija? ¿Dónde está?
La ayudé a incorporarse y le llevé a la pequeña Estrella, que dormía en su cochecito. La puse en sus brazos con cuidado.
—Te amo tanto, hija mía —murmuró Valeria, dándole un beso en l