Cuando Gianluca escuchó la noticia, se sentó de golpe en la silla que estaba detrás de él. Recordó el rostro de Piero y se le hacía demasiado crudo saber que aquel hombre se encontraba muerto.
—¿Sabe si el occiso tenía algún problema con alguien o estaba pasando por un momento difícil en su vida?
—¿Por qué me está preguntando esto?
—Porque su difunto asistente personal se colgó del abanico de su habitación, así fue como la mucama lo encontró.
—¿Me está diciendo que Piero se suicidó? No, esto e