No podía entender qué era lo que mi abuelo estaba haciendo aquí, pero definitivamente no podía negar que era incómodo.
—Zayd, ¿Qué es lo que haces aquí? No entiendo tu presencia donde los Montessori.
—Yo lo he invitado a cenar —di un paso al frente —. ¿Acaso hay algún problema con eso?
—Claro que lo hay, tú no puedes invitar a comer a un hombre que no está destinado para ti. Esto se puede dar a malas interpretaciones y no es conveniente que manches mi apellido. Debes de cumplir tus obligaciones