"Maldita sea", dijo entre dientes mientras se tambaleaba por el oscuro almacén. Su cuerpo le pedía que se relajara, pero no tenía tiempo. El sonido de pasos detrás de él lo impulsó a moverse. Estaban muy cerca. Demasiado cerca.
Miró a su alrededor la habitación oscura, que antes era una estructura vacía, pero ahora parecía un laberinto de peligro. Las frías paredes de metal se cerraban sobre él mientras caminaba hacia la puerta, y sus piernas apenas podían sostenerlo. Tenían que seguir adelante