Capítulo 88: Elías es torturado para obtener información, pero se niega a ceder.
Elías despertó en la oscuridad, con la cabeza dolorida. El olor a metal, combinado con humedad, le invadía la nariz. Sintió dolor en todo el cuerpo mientras luchaba por moverse, y tenía las manos atadas firmemente a la espalda. Abrió un poco los ojos y un leve rayo de luz reveló una habitación de hormigón desnudo. No había ventanas. No había salida.
Una fría puerta de acero se entreabrió, dejando entrar la luz cegadora del pasillo. Dos hombres entraron en la habitación con máscaras. No hicieron