"¿Sophie?", preguntó, con la voz temblorosa al resonar por las habitaciones vacías. El corazón le latía con fuerza. Algo andaba mal.
Al entrar en la sala, vio a Sophie desplomada en el sofá, con los ojos cerrados y el rostro pálido y demacrado. Juniper corrió hacia adelante rápidamente, con la respiración entrecortada.
"¡Sophie! ¿Qué pasa?", gritó y sacudió los hombros de su hermana. Pero no hubo respuesta. El corazón de Juniper se aceleró mientras buscaba señales de vida.
"¡Levántate, Sophie!"