Cuando Juniper llegó al hospital al día siguiente, la ansiedad reinaba en la noche. Llevaba horas intentando contactar con Callum, pero no respondía. Y ahora el miedo empeoraba.
Al entrar en la habitación de Sophie, su hermana estaba sentada en la cama, pálida pero serena. Pero había algo en su rostro que llamó la atención de Juniper: una mirada de cautela.
"Hola", dijo Juniper con voz suave. "¿Cómo estás?"
Sophie levantó la vista y sonrió levemente, pero había un atisbo de inquietud en sus ojo