"Has estado jugando con mi vida", siseó Callum, en voz baja y peligrosa. "Quiero respuestas, Rhett".
Rhett no se movió. Revisó con indiferencia los papeles de su escritorio, como si la pelea no importara. Se enderezó con un rápido movimiento de muñeca y miró a Callum a los ojos, con una mueca de desprecio en los labios.
Rhett dijo con voz suave: "No sé de qué hablas", con una voz que rezumaba falsa inocencia.
Callum tenía los puños apretados a los costados y apenas podía contener la ira. "He es