—Callum, no has dormido mucho. —Te necesitamos fuerte para lo que viene —dijo con voz firme pero preocupada.
Él no la miró; miraba al horizonte—. No sé si podré seguir con esto, Juniper. —No sé si podré lograrlo. Su voz era ronca, como la de un soldado que acaba de librar una larga y dura batalla.
Juniper se adelantó y cruzó la habitación para arrodillarse junto a él. Le tocó el hombro con la mano, delicada pero firme. ¿Qué quieres decir? Has estado a cargo de todo esto. Hemos avanzado mucho.