"¿Cómo estás?", preguntó Juniper en voz baja, apenas un susurro, mientras le cubría la herida con el pañuelo.
Callum hizo una mueca, pero le sonrió para que se sintiera mejor. "He tenido peores", dijo sin mirarla a los ojos. Apretó los dientes cuando ella le puso la venda, demostrando que estaba pensando en otra cosa.
"Callum, necesitas descansar", continuó, con una voz que ya no suplicaba, sino que era imperativa, con un tono severo. "Hoy has hecho más que suficiente".
La miró y la miró a los