¡Juniper! A Callum se le encogió el corazón. Se giró, con el pánico apoderándose de su pecho mientras examinaba la reunión. Se le cortó la respiración al verla forcejear contra las manos de un hombre. Un segundo hombre corría hacia la puerta con su hijo en brazos.
Callum se abalanzó sobre él, abriéndose paso entre la multitud, obsesionado por el horror. ¡Juniper!, gritó con desesperación en la voz.
La mirada de Juniper se fijó en la suya, pálida, con los labios crispados. No habló, pero sus ojo