Mundo ficciónIniciar sesiónVICTORIA:
El revuelo fue grande cuando nos vieron aparecer en el hospital donde aún permanecía mi tío ingresado, aunque no en terapia intensiva. Su asistente Javier, en cuanto me vio, corrió a abrazarme con lágrimas en los ojos; mi tío extendió los brazos emocionado. Me dirigí a él y me introduje en ellos, llorando de felicidad al ver que estaba bien.
—¿No sabes el susto que me diste, Vicky? —






