Mundo ficciónIniciar sesiónMiré los ojos del señor Alberto Montenegro al tiempo que el camarero servía las bebidas. El whisky brillaba con tonos ámbar bajo la luz tenue del restaurante. Tomé mi vaso y me bebí el contenido de un golpe; necesitaba ese valor líquido. Esta tragedia la podía convertir a mi favor. No por gusto había creado una empresa multimillonaria de la nada; sabía reconocer las oportunidades incluso en los peores momentos.







