—Johanna, ¿quieres decirme qué está pasando?
—¿Por qué lo preguntas?
—Porque te conozco, estás demasiado nerviosa y se supone que vinimos aquí para tener paz.
—Son cosas de mi padre, no te preocupes.
—¡Johanna! Me pediste que actuara con madurez y eres tú la que sigue escondiéndome las cosas. ¿Pasa algo con Charles?
Johanna suspiró rendida y las lágrimas volvieron a sus ojos, había sido demasiado difícil mantenerse entera durante esos días y no salir corriendo de regreso a Seúl. Charles le habí